El auge de los robots SCARA

Con la finalidad de automatizar las tareas del proceso productivo, acelerar los tiempos de ciclo, incrementar el rendimiento y prevenir los cuellos de botella que se generan, el sector apuesta cada vez más por el uso de la robótica. Y más concretamente, apostando por utilización de robots cartesianos, robots de seis ejes o robots de brazo robótico articulado de cumplimiento selectivo (SCARA).

No obstante, en la actualidad es frecuente comprobar como en la industria se implantan robots atropomórficos o de 6 ejes, cuyos recursos suelen aprovecharse más bien poco al disponer de una capacidad muy superior a la que se demanda en realidad. Sin duda, la opción de un robot SCARA sería la más aconsejable en estos casos.

Los SCARA destacan por unos ciclos de trabajo muy rápidos, su excelente repetividad, una gran capacidad de carga, un campo de aplicación muy amplio, gran precisión y reducido tamaño. Se utilizan para automatizar procesos repetitivos y lograr una mejora continua en la eficiencia de los procesos industriales.

Desde el grupo ISEGA siempre hemos apostado por el desarrollo de soluciones innovadoras para la automatización, supervisión, control y gestión de los procesos tecnológicos en las distintas ramas de la industria, intentando cubrir siempre las necesidades reales de nuestros clientes de forma personalizada y adaptada. Por este motivo, en muchas de las soluciones desarrolladas hemos utilizado los robots SCARA (ABB, Fanuc…) dadas sus características y todo lo que nos ofrecen, tanto en sectores como el de la automoción, alimentaria o farmacéutico.

 

El Covid-19 ha provocado que nuestra huella ecológica se reduzca

El “Earth Overshoot Day” (Día del Sobregiro en la Tierra) marca la fecha en que la humanidad ha utilizado todos los recursos biológicos (agua, alimentos, combustibles fósiles…) que la Tierra puede renovar durante todo el año. Este año el Día del Sobregiro en la Tierra sucederá el 22 de agosto de 2020, tres semanas más tarde que el año pasado, según afirma Global Footprint Network.

Esta fecha manifiesta claramente una reducción del 9.3% de la huella ecológica de la humanidad a partir del 1º de enero hasta el Día del Sobregiro en la Tierra, si lo comparamos con el mismo período en 2019, derivado de la cancelación de actividades presenciales no esenciales en todo el mundo a causa del COVID-19. Los principales factores que han provocado esta reducción son la Huella de Productos Forestales (disminuyó un 8.4%) y la Huella de Carbono (disminuyó un 14.5%).

Este año más que nunca, el Día del Sobregiro de la Tierra ofrece una oportunidad sin precedentes para reflexionar sobre el futuro que queremos crear. Los esfuerzos de la humanidad para responder a COVID-19 han demostrado que es posible cambiar las tendencias de consumo de recursos ecológicos en un corto plazo. A medida que salimos de la crisis de salud pública y nos centramos en la reconstrucción de nuestras economías y nuestras vidas, es mucho más probable que las estrategias basadas en la seguridad de los recursos biológicos y la prosperidad de un planeta produzcan los resultados positivos que están en la mira de los encargados de adoptar decisiones.

En este sentido, uno de los recursos más amenazados y más utilizados por los seres humanos sigue siendo el “agua”. Nuestras decisiones inciden directamente en la “Huella hídrica”, por lo que debemos hacer un uso responsable del agua y de la energía que consumimos para cuidar del bienestar de nuestra tierra y de nosotros mismos.

¿Quieres conocer cuál es tu huella ecológica? ¿Cuántos planetas usaríamos si todo el mundo viviera como tú? ¿Cuál es tu Día de Sobregiro personal?
Una manera de saber cuál es nuestro impacto en el planeta es utilizar la “Calculadora de la Huella Ecológica”: http://www.footprintcalculator.org/ Sólo así nos concienciaremos de verdad para restablecer nuestras acciones más negativas.

 

Seguridad y sostenibilidad en el consumo de agua potable

Según el informe elaborado por el Instituto de Salud Global de Barcelona publicado en enero del presente año acerca de los niveles de trihalometanos (THM) presentes en el agua potable municipal de toda Europa, el 5% de los casos de cáncer de vejiga podrían derivarse de la presencia de este compuesto en el agua de nuestros grifos. Según este estudio, en todos los países en los que se ha analizado el nivel medio de THM presente en el agua potable cumplía con los límites definidos por la Unión Europea, siendo la media de 11,7 µg/l cuando el límite está en los 100 µg/l.

A raíz de las conclusiones de este estudio, las respuestas no se hicieron esperar. Desde la Asociación Española de Abastecimiento de Agua y Saneamiento (AEAS), y la Asociación Española de Empresas Gestoras de los Servicios de Agua Urbana (AGA) declararon que las aguas de consumo en España cumplen exhaustivamente con la normativa legal española que se basa en la legislación europea y en la OMS.  Los valores de las muestras obtenidas siempre han sido inferiores al límite permitido, 100 µg/l, y en estos años se han optimizado mucho más en parte gracias a la implantación de los Planes de Seguridad del Agua y gracias a la mejora de los tratamientos de potabilización. 

Por otra parte, según “Moisés Canle”, Profesor de Química y Física en la Universidade da Coruña en dicho estudio se analizan ciertos factores, pero no se muestran otros igualmente importantes que puedan tener efectos perjudiciales como es el cáncer de vejiga. De los 135.011 casos de cáncer de vejiga diagnosticados en Europa en 2016, 6.561 casos se podrían atribuir a la exposición a THM, un 4,8% de los casos con un margen de error que desconocemos actualmente.

Sin duda, consumir agua potable es seguro, salvo ciertas situaciones puntuales de contaminación que se puedan producir. Además de ser la opción más sostenible de las disponibles actualmente para el abastecimiento. 

 

Galicia impulsará un sistema que transforme las EDAR en sistemas de vigilancia frente a rebrotes del COVID-19

La Xunta de Galicia y la Universidad de Santiago acaban de firmar un convenio para desarrollar un sistema que convierta las depuradoras en sistemas de vigilancia frente a posibles rebrotes del COVID-19.

Este proyecto, en el que también participan las empresas operadoras, busca aprovechar la información que se obtienen de las aguas residuales, que revelan la presencia del virus una semana antes de que aparezcan los síntomas en los infectados.

Se rastrea la presencia del virus en aguas y lodos resultantes de los procesos de depuración de las EDAR de Vigo, Ourense, Ferrol, Sanxenxo, Lugo, Viveiro y Ribeira.

Con los resultaos obtenidos de esta investigación se creará un sistema de alerta temprana para llevar a cabo rápidamente las medidas de contención necesarias para frenar la expansión del coronavirus y evitar así que se produzcan contagios masivos.

Esta iniciativa es fruto de la investigación del Instituto Cretus de la USC, del conocimiento de Aguas de Galicia sobre las redes de saneamiento y de la colaboración de la Sanidad Pública gallega, a través del Hospital Álvaro Cunqueiro, para la realización de PCR.

Con anticipación, con planificación, con planes de contingencia, con provisión suficiente de material y, muchas veces, con importantes sacrificios, los profesionales del agua se ocuparon de que, en todo momento, tuviéramos agua de calidad

 

La importancia del RFID en la Industria 4.0

La tecnología RFID es una vieja conocida de la industria. Tuvo su origen en los años 70 y su utilización se incrementó en la década de los 90.

Durante años, los procesos de fabricación del sector industrial se han ido automatizando progresivamente, produciendo flujos de bytes electrónicos que se mueven a través de las redes cableadas e inalámbricas por toda la planta, manteniendo a los operadores informados y los sistemas automatizados sincronizados entre sí. Posteriormente, con el objetivo de lograr una mayor visibilidad y funcionalidad, el sector centró sus esfuerzos en implantar complejos Sistemas de Ejecución de Fabricación (MES) y Sistemas de Planificación de Recursos Empresariales (ERP’s). Con todo, muchos datos se aislaban en silos operativos perjudicando la toma de decisiones en tiempo real.

Con la llegada del IoT (Internet of Things) al sector provocó un importante cambio conceptual y estructural en el modelo industrial en el que todas las capas están interconectadas. Un gran ecosistema productivo en el que conviven objetos y operadores humanos (Industria 4.0).

La aplicación de la tecnología RFID juega un papel muy importante en las actuales fábricas inteligentes. Su utilización posibilita la comunicación de los datos entre productos, sistemas de control, máquinas y operadores de forma autónoma, simple y económica. La transmisión de datos entre producto y sistema facilita una gran personalización (manuales, idiomas…) puesto que es el producto el que aprende a la máquina en cuanto a lo que necesita en un determinado punto de la cadena de producción. Durante la etapa del proceso o al final la etiqueta RFID actualiza el estado guardando toda la información necesaria para el siguiente paso en la cadena industrial. 

Desde el punto de vista logístico, el RFID en tareas de seguimiento y control, permite potenciar la visibilidad y mejorar la eficiencia en toda la cadena productiva. El acceso digital ayuda además a proteger a las marcas frente a la falsificación y favorecer el paso de los productos a través de las aduanas.

En la distribución final del producto, el consumidor podrá comprobar su autenticidad gracias a la información que contienen las etiquetas RFID. Una etiqueta que seguirá proporcionando información entre el consumidor y fabricante acerca de la garantía, reciclaje, repuestos… Por todo ello, la tecnología RFID permite desplegar la Industria 4.0 hasta el punto de venta final preparándolo para el IoS (Internet of Shopping).

La tecnología más avanzada contra el Covid-19

La misma tecnología que ha hecho posible la Industria 4.0 es la que más está ayudando a luchar contra el Covid-19 y a reducir su impacto en la actividad empresarial. Así se refleja en la última publicación de Grant Thornton, “Perspectiva del Covid-19: Tecnología e innovación contra el Coronavirus”, en la que se ha estudiado el impacto de tecnologías como la inteligencia artificial o la robótica en esta pandemia mundial.

Según este estudio, el 53% de las propuestas más innovadoras desarrolladas en la lucha contra el coronavirus han recurrido a la tecnología Big Data y a la inteligencia artificial, el 22% a la robótica y el 12% a la ciberseguridad, siendo China y Corea del Sur los países referentes en el uso de estas tecnologías.

Un buen ejemplo de ello es el “Software de GPS Beidou” desarrollado en China, el cual ha permitido a las autoridades chinas enviar mensajes de alerta a 6 millones de vehículos y desplegar drones y robots que han ayudado a entregar equipamientos médicos y material sanitario en los lugares más remotos del país.

En España, el sector industrial también se ha reinventado durante la época de confinamiento para combatir el Covid-19. Un claro ejemplo es el del grupo ISEGA, que ha lanzado al mercado el “Detector de fiebre” como solución para extremar las medidas de seguridad y frenar la propagación del virus.

El tratamiento de Aguas en España

Los últimos procedimientos de infracción impuestos a España por los retrasos ocasionados en la aplicación de la legislación comunitaria de aguas, ponen de relieve el gran déficit que nuestro país tiene en materia de planificación hidrológica, tanto desde el punto de vista del cumplimento de los objetivos ambientales como de la satisfacción de las demandas de agua.

Esta situación nos obliga a examinar y cambiar las acciones planteadas hasta el momento, tanto en materia económica, social, ambiental y administrativa. Por este motivo, desde el Gobierno de España, con el fin de dar respuesta a las exigencias requeridas por Bruselas, activará el “Plan Nacional de Saneamiento y Depuración de Aguas Residuales (Plan DSEAR)”.

Con la aprobación del Plan DSEAR se especifican cuáles son las reglas necesarias para priorizar y estudiar la viabilidad de las más de 3.500 actuaciones en saneamiento y depuración incluidas en los planes hidrológicos españoles, que suponen 10.000 millones de euros de inversión. Además, hasta 2023 nuestro país prevé llevar a cabo hasta 86 actuaciones financiadas por Europa, y con una cuantía que ronda los 477 millones de euros.

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